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Miedos

ANSIEDADES, MIEDOS, HIPOCONDRÍA “¡CARTÓN LLENO!”

Dr. Francisco Goldstein Herman
Psiquiatría, Psicoanálisis, Homeopatía Unicista, Sexología

Plácido tenía cualquier cosa menos placidez. 38 años, casado, dos hijos. Se sentía desvalido ante la montaña de ansiedades y temores que lo perseguían y asediaban permanentemente. Temblaba con solo recordar que existen las enfermedades. Era un verdadero hipocondríaco, muerto de miedo ante la posibilidad, aun remota, de padecer cualquier afección de la que tuviera noticia. No parecía descolgado que, con tanta aprensión a las enfermedades, Plácido tuviera un indescriptible miedo a morir.

LISTO PARA EL CHALECO DE FUERZA
Cuando le faltaba compañía se le acentuaban los miedos y ansiedades. Si estaba solo en su casa Plácido se acompañaba prendiendo la radio o el televisor. Estar solo era una de las condiciones que más miedo le producía. De noche sentía más su soledad, por ello demoraba el momento de acostarse. Temía que se le aparecieran fantasmas o criaturas imaginarias que saltarían sobre él desde cualquier rincón. Cuando estas cosas le ocurrían, percibía que sus miedos se posesionaban de su estómago y hacían estragos allí. Plácido afirmaba que sumando sus miedos, sus ansiedades y su temor a estar solo, “tenía cartón lleno, como en la lotería”, explicó. Se sentía “listo para la camisa de fuerza”  (la locura, otro de sus temores).

RAYOS Y TRUENOS
Las tormentas le hacían sentir como si “los relámpagos se desataran dentro de su estómago”. Era su modo de resumir ansiedades, temores, inquietudes y cambios de humor, es decir, todos los problemas emocionales que le provocaban las tormentas. El viento lo asustaba.

ANSIEDADES Y PRESENTIMIENTOS
Plácido estaba lleno de ansiedades. Estas asediaban sobre todo por la mañana y, lo mismo que con sus temores, eran mucho peor si estaba solo. Vivía en permanente incertidumbre por todo lo que pudiera presentarse. También se sentía “cartón lleno para los presentimientos”.  Un cúmulo de ideas agoreras lo perseguía, eran como señales anunciadoras de sucesos futuros que jamás le pronosticaban nada bueno.

EL BUEN SAMARITANO
Era sumamente solidario. En la oficina era el que se preocupaba por los que se enfermaban o sufrían alguna contrariedad, aunque fueran de otro sector y se conocieran muy poco. Él decía sentir como propio el dolor de ellos. Corría a atenderlos, los asistía en lo que necesitaran. Era un verdadero samaritano. Era muy afectuoso, su mujer lo llamaba, “Pegote”, porque Plácido era de dar abrazos y besos a diestra y siniestra no sólo a su familia sino a sus amigos y conocidos y le complacía recibir iguales demostraciones.

HUMOR OSCILANTE
Pero Plácido solía presentar períodos en que se hacía indiferente a todo, particularmente a su familia. Sorprendía con estos cambios, sobre todo a sus amigos, que tenía en cantidad porque él, normalmente, ansiaba estar acompañado. Se sentía desamparado cuando estaba solo. Pero de pronto abandonaba a sus seres queridos, dejaba de frecuentar a sus amigos, como si todos dejaran de importarle.

CEREBRO BORRADO
De tanto en tanto, a Plácido su cabeza dejaba de rendirle, le costaba pensar, entender, concentrarse. En esas ocasiones decía sentir asco hasta a pensar. Pero pasados esos períodos Plácido gozaba de gran rapidez para captar conceptos, su mente estaba clara y producía ideas en cantidad.

Antes de venir a verme, los médicos de la medicina oficial le habían prescrito, según palabras de Plácido, “todos los ansiolíticos y todos los tranquilizantes conocidos”. Muchas veces habían sido los mismos, pero con distinto nombre comercial, pero con las mismas contraindicaciones.

PSICOMEOPATIA CON MEDICINA HOMEOPATICA
La Psicomeopatía estudió su caso y lo atendió considerando no sólo “su enfermedad”, como los médicos habían calificado a su ansiedad y a sus miedos hipocondríacos, sino tomando en cuenta todos los síntomas que reunía Plácido.

MEDICACION HOMEOPATICA
El remedio homeopático que usa la Psicomeopatía atiende a todos esos síntomas porque esa suma representa a ese enfermo de nombre Plácido, que es quien consulta. En otras palabras, el homeopático es un remedio para esta persona y no para la enfermedad. Además, el remedio homeopático no contiene drogas, por ello no puede causar las consecuencia asociadas a las drogas: ni habituación, que obliga a aumentar las dosis para lograr el efecto buscado ni dependencia de ellas, que fuerza a vivir pendiente de si se lleva o no consigo la medicina para tenerla a mano en caso de ser amenazado de pánicos o ansiedades, ni los dolorosos síntomas del síndrome de abstinenciaque llega al suspender los medicamentos alopáticos

UN BUEN FINAL
Plácido goza hoy de muy buena salud y vive libre de miedos y de ansiedades como tantas otras personas que ya probaron y disfrutan de los beneficios que puede proporcionar la Psicomeopatía, un tratamiento que brinda alivio y solución a los problemas psíquicos y emocionales con un único medicamento homeopático por vez.